Cómo conducir un coche automático

 

Cuando se trata de hablar sobre coches automáticos posiblemente imaginemos que es la opción más sencilla a la hora de conducir. Esto es verdad en cierta parte, puesto que la ausencia de una caja de cambios manual puede suponer una gran ventaja a la hora de ponernos frente al volante.

Sin embargo, esto no quiere decir que podamos confiarnos y tomar la conducción de un coche automático como pan comido. De hecho es importante que conozcas algunos aspectos básicos sobre su funcionamiento, para que así no te topes con sorpresas incómodas durante tus traslados.

Si piensas adquirir un coche automático y quieres saber de forma certera las implicaciones que estos tienen durante su conducción, te invitamos a que sigas leyendo y descubras todo lo que debes saber sobre este tipo de vehículos.

 

Sencillez

Una de las principales cosas que debes entender sobre los coches automáticos es que no tienen caja de cambios, por lo que el pedal del embrague se encontrará ausente en todos los casos. A pesar de que en principio esto aparece como una ventaja evidente para el conductor, también vale la pena tener un poco de cuidado.

Sin tantos elementos a los que prestar atención puede ser fácil desconcentrarse. Es por esto que aunque no dispongas de tantos factores, deberás mentalizarte en mantener tu plena concentración en todo momento, para así evitar que ocurra algún accidente.

Fuera de este punto todo debería resultar bastante cómodo para ti. Cuando te subas al coche este debería estar con el freno de mano puesto, por lo que será tu tarea desactivarlo. Le llamamos freno de mano, pero lo correcto sería referirnos a él como freno de estacionamiento, puesto que prescinde de la palanca tradicional y lo deja todo en manos de un botón.

Una vez desactivada esta función deberemos pisar el pedal de freno, dar el contacto al vehículo, mantener presionado el pedal de freno y poner la posición D. Una vez hecho esto, el coche debería comenzar a andar conforme dejes de presionar el freno y comiences a acelerar.

 

Caja de cambios

La caja de cambios en un coche automático es normalmente conocida por las siglas que tiene en su parte superior. Por muy poco que conozcas de automóviles es probable que estés familiarizado con el concepto de PRND.

Esta no nos ayudará a cambiar de marchas, sino que activará las diferentes funciones con las que queremos que actúe nuestro vehículo. Si bien existen diferentes tipos de cajas de cambios automáticas, la que lleva estas siglas es la más común y funciona de la siguiente manera.

La P tiene el significado de Parking y nos ayudará a dejar el coche estacionado sin ningún peligro. En el caso de la letra R, esta hace referencia a Reverse o Marcha Atrás, lo que nos dará la posibilidad de seleccionar el sentido de nuestra marcha.

N se traduce como Neutral, más conocido en nuestras palabras como el famosos Punto Muerto. Finalmente nos encontramos con la letra D, cuyo significado es Drive, palabra anglosajona para la acción de Conducir.

 

Cuidado con el pie izquierdo

Lo más difícil para alguien que ya lleva unos cuantos años conduciendo en coches mecánicos es la inactividad en la que se ve sumida el pie izquierdo. En los coches automáticos el pedal de embrague no existe, y tanto el de aceleración como el de frenado se activan con el pie derecho.

Muchas de las técnicas utilizadas por los conductores con una larga experiencia se encuentran en el uso del embrague, pedal con el cual realizan maniobras delicadas y que brindan sutileza al conducir. El frenar y arrancar con el embrague ligeramente presionado es una de las cosas más básicas al momento de aprender a conducir un coche.

Es por esto que no deberás confiarte al subir a un vehículo automático, puesto que por más sencillo que parezca en la teoría, la costumbre con la que cargues será un gran obstáculo cuando cambies de coche. Es por esto que en Autoescuela Ordesa estaremos encantados de enseñarte con nuestras mejores técnicas.

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